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Festival Medieval de Alburquerque - Badajoz

Alburquerque. Vívelo

 

Alburquerque, estratégicamente situada, fue durante siglos una villa codiciada por reyes en la que los avatares de la Historia han forjado un patrimonio histórico-cultural tan grande como desconocido, dejando su huella más significativa en el barrio medieval conocido popularmente como “Villa Adentro”.

En el año 1994, la localidad decide abrir sus puertas para mostrar al mundo toda su belleza y el atractivo de un pasado caracterizado por la convivencia de tres culturas, la árabe, la judía y la cristiana, hecho que confiere al carácter del alburquerqueño una singularidad especial. Nace entonces el Festival Medieval Villa de Alburquerque y son los propios alburquerqueños los primeros en comprender la importancia de este nacimiento. A partir de entonces, se entregan de tal forma que en el año

2002 obtiene el Premio Internacional Mundo Teatro que lo distingue como el mejor evento de teatro amateur de la Unión Europea, en 2004 es declarado Fiesta de Interés Turístico Regional y forma parte del sello “Escena” de calidad de la Junta de Extremadura.

 

 

Se celebra en verano, en la segunda quincena de agosto, y durante varios días se recrea una edad donde la credulidad era el mejor ingrediente para la superstición. Donde la traición se pagaba con muerte y la lealtad con riquezas. Donde los caminos de la aventura eran largos y los caballeros podían alcanzar su destino tras el filo de una espada.

  Traspasar los límites del recinto amurallado para adentrarse en el barrio medieval de Alburquerque durante esos días significa franquear la barrera del tiempo, abandonarse para dar rienda suelta a la imaginación y dejarse envolver por escenas cotidianas de la época. Rameras que ofrecen sus favores a cambio de unos maravedíes, moneda acuñada especialmente para nuestro Festival. Niños mugrientos que suplican un mendrugo de pan. Leprosos que alertan con sus campanillas al visitante para alejarlo de su trágica suerte. Taberneros y mesoneras dispuestos a satisfacer los paladares más exigentes. Curanderas que ofrecen remedios contra el mal de ojo u oraciones mágicas contra las fiebres ("Tersianas tengo, tersianas son/aquí te las quedo San Epostolón"). Trovadores que ensalzan las hazañas de héroes legendarios. Incluso algún caballero que busca a hurtadillas entre las aldeanas los secretos del amor.

 

 

  Y todo ello protegidos por una de las fortalezas mejor conservadas de España, el Castillo de la Media Luna. Su ubicación, en los altos de la Sierra de San Pedro, le concede una posición dominante sobre la población que impacta sobremanera. Por unos días, sus dependencias recobran la vida y el visitante puede encontrarse con lánguidas doncellas que bordan ajuares mientras esperan el regreso de su amado, o escuchar los gritos de un reo azotado en las mazmorras.

El Patio de Armas se transforma en un impresionante escenario teatral en el que se alterna la puesta en escena de dos obras. “El Águila Blanca”, que recrea el asedio que sufrió el pueblo de manos de don Álvaro de Luna para arrebatárselo a los infantes de Aragón, don Enrique y don Pedro. O “Cuello de Garza”, que narra la trágica historia de amor protagonizada por doña Inés de Castro y don Pedro de Ocru. Ambas escritas y adaptadas para su representación exclusiva en este escenario natural, de aforo limitado, en el que el espectador queda cautivado desde el primer momento.

 

 

El Festival Medieval Villa de Alburquerque es un Festival vivo. El alburquerqueño indaga incansable en su pasado y hace que año tras año aumente el número de actos y servicios que ofrece al visitante, prueba de ello es la procesión de las Santas Reliquias. “Guarda e llabe de Castilla”

fue considerada nuestra villa y como tal le fueron donadas numerosas reliquias traídas desde Tierra Santa por las Cruzadas. Astillas de la columna donde Jesús fue atado para ser azotado, carne de San Juan Bautista, restos de otros santos y mártires..., que eran celosamente guardados en la capilla del castillo, lo que la convirtió en bastión del cristianismo. Todas estas reliquias eran veneradas y sacadas en procesión para rogar por la bendición de los campos y la protección de la villa. En este Festival se recrea esta procesión en la que se van recitando una a una todas las Santas Reliquias, rescatando del olvido esta costumbre medieval.

La exposición de mujeres árabes para su venta, en la que señores poderosos o damas caprichosas pujan como si de mera mercancía se tratara, y que coloca al visitante cara a cara con el desafortunado fenómeno de la esclavitud, contrasta con el ambiente alegre y festivo de las bodas. La judía, en la que la novia es transportada a lomos de un asno, acompañada por la comitiva que entona preciosos cánticos hebreos y que culmina con la rotura de la copa donde beben los contrayentes como señal de que los judíos, aun en los momentos felices, no olvidan la destrucción del templo de Jerusalén. Y la cristiana, suntuosa y llena de colorido, rodeada de caballeros y damas de la corte y presenciada por el propio rey, que representa la unión de doña Inés de Castro y don Pedro de Ocru.

 

 

Pero, sin duda, es el torneo al acto más espectacular. Un acto en el que, a las faldas del Castillo de Luna, se baten caballeros leales a las coronas de Castilla y Portugal. Un acto en el que el silencio únicamente es roto por los secos golpes de las espadas contra el frío metal de los escudos, los gritos de júbilo de los vencedores, la respiración agitada de los caballos o el aplauso entusiasmado de un público absolutamente entregado.

Y, por supuesto, no podía faltar en esta recreación el lado más oscuro de la época. Por una parte, el dramático espectáculo de la denuncia, captura y tortura de varios vecinos y su desfile, vestidos de forma grotesca y humillante, para ser juzgados mediante un Auto de Fe que solemniza su retorno al seno de la iglesia o su castigo como herejes impenitentes. Y por otra, el último acto del Festival, la celebración de un aquelarre en el que las brujas invocan a Satán y celebran juntos una orgía. Un acto sombrío y espeluznante que hace que el visitante sienta unos escalofríos antes de dar por finalizada su visita al Festival Medieval Villa de Alburquerque.

 

Ayuntamiento de Alburquerque - Tel: 924 40 00 00 - 924 40 00 01 - Fax: 924 40 10 47 C/ San Mateo, 1 - 06510 - Alburquerque - (Badajoz) ESPAÑA

www.alburquerque.es

 

 
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